Agarro tu mano subrepticia,
Algo extraño y perfectamente natural
Como si no pudiera pasar de otra manera.
Envidio los segundos que te afanan el tiempo,
(Un tiempo que quisiera mío)
Y bendigo esos pigmentos
Que resbalan por tu cuerpo
Y por tus ropas,
Por ese decálogo humano
Que no deseo
Ni ansío
Con pulcritud extrema.
Da igual cuántas indagaciones puedan percutir
Tus palabras en mi designio,
No importan las constelaciones astrales
Ni los azares
Ni las chambas.
Ni siquiera me importan
Otros cuerpos sobre tu cuerpo,
Otros rostros que sesteen
En las flores de tu almohada,
No me importa eso y nada,
Si sé que eres para mí,
Si me robas las noches,
Si me escribes dormida,
Si me sueñas despierto,
Si te quedas conmigo.