sábado, 8 de mayo de 2010

Dix-sept d'avril deux mil dix














Agarro tu mano subrepticia,

Algo extraño y perfectamente natural

Como si no pudiera pasar de otra manera.

Envidio los segundos que te afanan el tiempo,

(Un tiempo que quisiera mío)

Y bendigo esos pigmentos

Que resbalan por tu cuerpo

Y por tus ropas,

Por ese decálogo humano

Que no deseo

Ni ansío

Con pulcritud extrema.

Da igual cuántas indagaciones puedan percutir

Tus palabras en mi designio,

No importan las constelaciones astrales

Ni los azares

Ni las chambas.

Ni siquiera me importan

Otros cuerpos sobre tu cuerpo,

Otros rostros que sesteen

En las flores de tu almohada,

No me importa eso y nada,

Si sé que eres para mí,

Si me robas las noches,

Si me escribes dormida,

Si me sueñas despierto,

Si te quedas conmigo.